Hoy no sé qué fue de mí ayer. Dónde poner los pies cuando el suelo no para de moverse. Miro mis manos y una cortina de humo me envuelve. No sé si fumarme o librarme de esta pesadumbre. Ya no siento con la misma intensidad el olor a madera nueva mezclada con barniz. Ya no es lo mismo oler plastidecores. Ni si quiera el olor a mar es igual. El frío del suelo al tumbarme ya no es tan agradable. Tampoco me es cálido dormir con la cara pegada a la pared. Siento que voy no recordando. Que lo que ayer era un cúmulo de recuerdos ahora es un cúmulo de olvidos. Intento no olvidar cómo era su cara. Intento recordar su voz. Llamándome repetidas veces cuando no era capaz de escucharle porque me parecía mucho más interesante la televisión o los juegos de rol inventados para distraer. No recuerdo tanto y tengo tan poco. Recuerdo su olor al salir de la ducha. Recuerdo cómo esparcía crema por todo su cuerpo. La misma crema que después se impregnaba en mi piel al robarle un par de abrazos. Recuerdo su pelo. Su tacto suave al estar mojado, grasiento al estar seco por la espuma que se echaba siempre antes de salir de casa. Recuerdo su olor a tabaco impregnado en la ropa. Me molestaba cuando respiraba muy hondo. Pero me acostumbré. Recuerdo su pequeño tatuaje en la mano. Su pelo negro. Su sonrisa, aunque para mí fue dedicada muy pocas veces. Recuerdo sus movimientos al son del baile. Cómo movía los pies, las manos. Cómo movía la cadera al son del flamenco. Pero cuando intento escucharla debo inventarme cual era su voz. La recuerdo por momentos. Ya no sé ni qué recuerdo. Tal vez tu forma de mirarme cuando sonreía. Recuerdo tus ojos aparentando mostrar lo que no eran. Y no sé si es melancolía o sólo tristeza. O si solamente me siento solo y me doy cuenta de lo que he podido llegar a tener en vez de ver lo que otros ven.
''Soy cual delfín nadando entre recuerdos. Sin oleaje ni mar que recorrer.''
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