¿Qué te parece?

sábado, 30 de junio de 2012

Nada importa si tú eres feliz.

¿Para qué ser aquél caballero dulce que todas buscan si acaban quedándose con la tempestad y malicia de un villano corazón? Cada cual buscando su amor por aceras ebrias, por suelos desgastados con el tiempo. Y yo sentando en un banco observando cómo parejas pasean delante de mí cogidos de la mano y me pregunto cuántos corazones habrán tenido que sufrir o cuántos sufren por ese amor. Todo ésto seguido de "Nada importa si tú eres feliz", pero es mentira. Somos demasiado ególatras como para permitir que la causa de la felicidad de la persona que amamos sea otra que no nuestra. 

Lo cierto es que me avergüenza decir que soy una persona fiel. Que soy alguien capaz de decirte todos los días cuánto te quiero. Soy de aquellas personas que cada día te haría sentir más y más especial. Soy tan detallista que recordaría el primer día en que nos vimos. El primer abrazo. El primer beso. Tan detallista que recordaría tu comida favorita, tu lugar especial. Recordaría cada cosa que te hace sonreír como cada cosa que te hace enojar. 
Que si me avergüenza es por todos aquellos que ríen al descubrir en mí parte tan emotiva. Pues dicen que siendo así, un amor nunca se consigue. 

Esperaré entonces. Volveré a sentarme en el mismo banco día tras día. Escucharé las mismas risas una y otra vez. Lloraré sentado para morir de pie. Esperaré con rosa roja en mano a que alguien sea capaz de olerla aún así marchita. Aguantaré la humillación de que me llamen tonto por afable. 


«...el día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente casa instante, lo que no significa alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro, examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida».

sábado, 23 de junio de 2012

Que un quiero estar solo puede ser un no me dejes.

Que un quiero estar solo puede ser un no me dejes, sólo que no me atrevo a decir que me haces falta. 
Y el único problema es que estaría contigo, pero necesito enfadarme con alguien y preferiblemente, no tú. 
Pues esto, para todos a los que les he pedido soledad.

Una de alcohol.

''Que si algo duele no hace más fuerte a la persona que lo siente. Mitos en boca de aquellos incapaces de afrontar lo poco que tienen. Todo eso es mentira. La pérdida, el dolor, el no ser correspondido; Son cosas que realmente no harán a nadie una persona más férrea. Y el que diga que sí, estará viviendo engañado. Pues engañarse a uno mismo es volverse vulnerable. Es como intentar quemar unas cuantas hojas de un libro y para apagarlo usar un vaso del más puro alcohol. Alcohol que va cubriendo página por página humedecida hasta así acabar con todo el libro, hasta que llega un momento en el que hasta la tapa se vuelve flácida. Apagas ese fuego pero queda todo cubierto de ceniza. De un polvo negro que al tocarlo mancha. Las quemaduras quedan expuestas a simple vista. Por lo tanto, vivir engañándose a uno mismo es vivir respirando con un vaso en la mano con el brazo alzado. Esperando a que se sirva la primera ronda.''



viernes, 15 de junio de 2012

Al amanecer

" El calor pierde su calidez por el color de lobreguez. Ya nada importa si los rayos de sol tocan mi piel. Pues lo odio. Quiero despertar. Encontrarme con un amanecer y pedir que se pare el tiempo. Frente a la arena y el agua sazonada como mejillas depresivas. Decir que aquí no hay nada y sentarme a observar más la nada. Quiero sentir el viento matutino que sala mis pulmones. Quiero el silencio temprano que ensordece a mis oídos. No quiero nada pero lo quiero todo. Quiero arena entre los dedos de mis pies. Sentirlos fríos, sentirme del revés. Mirar al horizonte y sonreír porque sé que más allá de aquella linea no hay nada pero está todo. Quiero bañarme cuando el agua esté helada y la brisa le acompañe. Taparme. Volver a sentarme y al pensar morder mis labios salinos. Recién salidos del piélago. Quiero detener toda esta saga de emociones como foto en un carrete. Parar el tiempo sólo para saborear cada palabra. Sólo quiero el mismo amanecer todos los días. "

martes, 12 de junio de 2012

Hola.

Hola, estoy aquí. 
Alguien que quiere ser escuchado pero que no sabe cómo hablar.

sábado, 9 de junio de 2012

miércoles, 6 de junio de 2012

Cual delfin nadando entre recuerdos.

Hoy no sé qué fue de mí ayer. Dónde poner los pies cuando el suelo no para de moverse. Miro mis manos y una cortina de humo me envuelve. No sé si fumarme o librarme de esta pesadumbre. Ya no siento con la misma intensidad el olor a madera nueva mezclada con barniz. Ya no es lo mismo oler plastidecores. Ni si quiera el olor a mar es igual. El frío del suelo al tumbarme ya no es tan agradable. Tampoco me es cálido dormir con la cara pegada a la pared. Siento que voy no recordando. Que lo que ayer era un cúmulo de recuerdos ahora es un cúmulo de olvidos. Intento no olvidar cómo era su cara. Intento recordar su voz. Llamándome repetidas veces cuando no era capaz de escucharle porque me parecía mucho más interesante la televisión o los juegos de rol inventados para distraer. No recuerdo tanto y tengo tan poco. Recuerdo su olor al salir de la ducha. Recuerdo cómo esparcía crema por todo su cuerpo. La misma crema que después se impregnaba en mi piel al robarle un par de abrazos. Recuerdo su pelo. Su tacto suave al estar mojado, grasiento al estar seco por la espuma que se echaba siempre antes de salir de casa. Recuerdo su olor a tabaco impregnado en la ropa. Me molestaba cuando respiraba muy hondo. Pero me acostumbré. Recuerdo su pequeño tatuaje en la mano. Su pelo negro. Su sonrisa, aunque para mí fue dedicada muy pocas veces. Recuerdo sus movimientos al son del baile. Cómo movía los pies, las manos. Cómo movía la cadera al son del flamenco. Pero cuando intento escucharla debo inventarme cual era su voz. La recuerdo por momentos. Ya no sé ni qué recuerdo. Tal vez tu forma de mirarme cuando sonreía. Recuerdo tus ojos aparentando mostrar lo que no eran. Y no sé si es melancolía o sólo tristeza. O si solamente me siento solo y me doy cuenta de lo que he podido llegar a tener en vez de ver lo que otros ven. 

''Soy cual delfín nadando entre recuerdos. Sin oleaje ni mar que recorrer.''

martes, 5 de junio de 2012

Aprieta el gatillo

Día turbio donde las nubes son fantasmas que atormentan desde arriba donde poso la mirada para no ver lo de abajo. Siento el peso del cemento que me tumba hasta llegarme al pecho. La sangre no coagula. He perdido tanto aire que siento que me mareo. Las gotas de lluvia empiezan a caer sin más, sin preguntar se meten por mis ojos y recorren mis mejillas. Toman impulso desde arriba dejando mojado al tiempo. El olor del asfalto me da calma y es tan cálido. Superficial es la tranquilidad que me aporta cada rayo, cada trueno. Veo a la gente protegerse con paraguas grises, negros. Andan cabizbajos acelerando el paso caminando por debajo de balcones. Caminan mirando al suelo mojando sus calcetines a través de los zapatos, algunos con mocasines. ¿Y a quién le importa a dónde vayas o si pisas un charco? Pocos osan caminar con la cabeza alta dejando mojar sus pómulos, su frente y toda la cara. Muchos pasean otros corren, unos disfrutan otros no encuentran la armonía. Entonces llego a casa y me siento delante de la ventana en esa silla vieja que huele a madera mientras siento el olor a carretera mojada. Y ya no pasa nada, he podido encontrar la calma que necesitaba. Cojo entre mis manos el peso de mi vida y entonces lo decido que todo tiene un final. Todo se acaba. Por eso quiero que el último día sea una penumbra de sonrisas. Días de lluvia, de tormenta que a mí me alegran pero que a otros les da grima. El último rayo, la última sonrisa.