''Ya sé que no nos fuimos. Que nunca volveremos. Ya sé que cambiamos tantas cosas como tantas perdimos. Cuando combatimos en guerra no luchamos sólo por una nación. No es sólo la patria de un país la que se defiende. Uno lucha hasta el final en contra de la decepción. Al otro lado siempre hay alguien con las expectativas puestas allí arriba. En lo alto. Donde es imposible llegar. Por eso al caer siempre nos parece precipitarnos hacia un suelo más profundo.
El ego. La superación. Benévola escalera sin destino. Miento. Única escalera que te eleva en la gracia del vocablo y te lanza hacia las pedregosas y afiladas labias furtivas de la sociedad. Y cuando caes, pocas veces lo haces sobre una superficie acogedora. Siempre tenemos amargas palabras para el villano. Pero más lascivas son las del amigo cuando sólo tiene ojos para la derrota.''